Esas noches en las que la soledad llama a tu puerta. Esas noches en las que sólo queda pensar en él, en cómo estará, qué estará haciendo, qué será de su vida. A veces, echar de menos puede ser venenoso, tu corazón y tu mente comienzan a flaquear, y siempre vuelve la duda de qué habría sido de vosotros dos si hubierais luchado un poco más.
Respira coge aire y duerme. Ya no hay nada que hacer.

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