martes, 24 de enero de 2012

PARTE 8.PARIS JE T'AIME


Mi primer día en París fue como un sueño. Al salir del aeropuerto Charles de Gaulle, fui directamente a la Rue Rivoli. Subí corriendo a mi nuevo piso. Estaba tan nerviosa que para poder meter la llave tuve que respirar hondo varias veces. Al entrar, un apartamento blanco,pequeño y sin muebles me esperaba. Pero lo único que se me ocurrió en ese momento fue dejar las maletas en la entrada y salir corriendo a ver la Torre Eiffel. Atravesé la Place du Carrousel, donde me quedé impactada con la gran pirámide de cristal del Museo Louvre. pude ver cambie´n el Arco del Triunfo y los Campos Elíseos. Caminé y Caminé, hasta que al girar la esquina de una calle la vi al fondo. Una majestuosa torre de metal que reafirmaba que no estaba soñando. Estaba en París.

Volví dando un paseo a mi casa, me lancé al colchón, que era el único mueble visible, y me dormí. Al día siguiente salí a la calle en busca de los muebles que me faltaban. Hice la compra y deshice las maletas. Tenía 2 meses antes de empezar las clases, así que ya tendría tiempo de conocer la ciudad a fondo.

Una semana después, me encontraba muy muy sola. Tenía algunos conocidos, como Jacques, el dependiente de la pequeña tienda que tenía debajo de casa, o Louise, una agradable anciana que vivía justo debajo mío y me alquilaba el ático. Pero necesitaba algún amigo que me hiciera compañía. Fue justo entonces cuando me acordé de T. Le había llamado unos cinco días antes de llegar a París. Me dijo que llevaba allí una semana. Por lo que conocería la ciudad a fondo. Cuando marqué su número, una bandada de mariposas se coló en mi estómago, y el recuerdo de su voz, hizo que cuando sonara el contestador, me embargara una tristeza insoportable.

Así que me fui a dar un paseo al Jardín de las Tullerías,  era tarde y había pocas personas. Me puse a pensar en si había hecho bien viniendo a París. Mi respuesta fue un rotundo si cuando a lo lejos vi una figura que me resultaba familiar. La suerte comenzaba a sonreirme. T estaba dando un paseo nocturno por París. Y en ese mismo momento decidí que yo sería su acompañante...

No hay comentarios:

Publicar un comentario