... Pero desaparecer no es fácil, así que él se fue acercando. Fue uno de esos momentos en los que tu respiración se para, y tu cuerpo y tu mente crean un escudo que hace que todo lo que él te diga no sea importante. Pero en ese momento, mi escudo no funcionó, él pronunció mi nombre. Y fue entonces cuando las primeras gotas cayeron, y comenzó la tormenta.
...
No hay comentarios:
Publicar un comentario