... Me sabía el camino muy muy bien, salí de casa de T, mi casa también, y caminé hasta el Jardín de las Tullerías, lo crucé y entré a mi antiguo portal. Subí las escaleras y llegué al piso donde vivía L.
Me quedé de pie, en el descansillo, relajando mi cuerpo, cogiendo aire para llamar a la puerta y enfrentarme a L.
Toqué el timbre una vez. Esperé unos momentos a que L me abriera la puerta. Oí unos ruidos, por lo que tenía que haber alguien dentro. Cuando la puerta se abrió mi corazón dio un vuelco...
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