lunes, 29 de abril de 2013

PARTE 117. ¿PERO QUE HABEIS HECHO?



... Me vestí rapido, baje a la calle corriendo y paré un  taxi. Al llegar a la comisaría, subi las escaleras, y le pregunté a un policía por T y L.

Me indicó como llegar a donde estaban ellos.

-¿Qué han hecho?- le pregunté.

-Alteración del orden público, se han pegado.

"Que mayores y que maduros", pensé. Subí las escaleras, y un policía me acompañó a la celda de detención que había en la comisaría. Por el camino me explicó:

-Si paga la fianza, ambos se irán de aquí sin cargos. La fianza es de 3000 dólares, si quiere que se vayan ahora, deberá pagarla, sino, necesitarán un abogado.

Calculé mentalmente el dinero que tenía en la cuenta bancaria. Si, seguro que 3000 euros los había.

-¿Puedo hacerlo ya? Y después iré a verlos.

-Muy bien señorita, sígame por aquí.

Diez minutos después me acerqué a la celda, a ver a L y a T. Me quedé bloqueada al ver la estampa. L tenía la mano vendada y una herida en el labio. Claramente T había salido perdiendo. Tenía el ojo amoratado. Y la mano tambien vendada.

La cara de T se iluminó al verme, L en cambio miró al suelo, muerto de la vergüenza.

-M... - dijo T.

L siguió sin mirarme ni decir nada.

-Os debería dar vergüenza, a los dos. Pegaros como dos niños.  Ya he pagado la fianza. Nos vamos. Los tres. Tenemos que hablar de esto.

En ese momento la cerda de Anna llegó corriendo con cara de susto a la celda.

"La que faltaba", pensé.

L y T se quedaron mirando a Anna, y después me miraron a mi. No supe como actuar, me quedé bloqueada. Miré a L que me sonrió, como para darme ánimos.

Después miré a  T. No miró para ella. Anna hizo un amago de saludarme, pero me fui, corrí al salir de comisaría. Los dejé a los tres dentro, que hicieran lo que quisieran. Fue cuando caí en la cuenta y entendí que no podíamos arreglar nada. Quería a los dos por igual, me habían hecho muchísimo daño, pero también me habían hecho muy feliz. Miré el bolso, tenía 35 dólares. Paré un taxi. Y escapé me fui lo más lejos posible. Paré a comprar tabaco, y a tomarme una copa. Eran las 5 de la tarde de un martes, pero ni si quiera se me hizo raro...

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