domingo, 3 de noviembre de 2013

PARTE 136.A


... Estaba más tranquila, habían pasado unos días desde el encontronazo. Desde la noticia. Desde que sabía que todo había terminado.

Seguía yendo al trabajo todos los días. Mis amigas vinieron a verme desde España.

Una de ellas (mi mejor amiga de la facultad), me dijo que me presentaría a un amigo suyo del colegio. A, que había llegado dos meses atrás a la gran ciudad.

Le dije que invitara a A a mi piso, que se trajera algunos amigos.

Cuando sonó el timbre de casa, le dije a mi amiga que abrira la puerta, y entraron cuatro chicos de nuestra edad, conocía algunos de vista, de verlos años atrás cuando salía de fiesta por mi ciudad.

Yo estaba terminando de hacer un bizcocho, con un mandil muy mono que me había regalado L. En ese momento llevaba todo el pelo despeinado y lleno de harina, así que mi amiga decidió que era el momento propicio para presentarme a A.

Cuando me di la vuelta y le vi, me quedé parada mirando hacia él. Lo único que pude hacer fue sonreír. Era mi vecino. Sabía que me sonaba de algo. Me sonrió y yo le devolví la sonrisa.

-Soy A, encantado.

Le di dos besos, y justo cuando nuestras caras se alejaban, me susurró al oído:

-Tenía muchas ganas de conocerte, y esta vez no hemos chocado.

Sonreí y me di cuenta en ese momento que nos llevaríamos muy bien...

No hay comentarios:

Publicar un comentario