... T me esperaba en el parque, sentado en nuestro banco, con su postura habitual, parecía que seguía teniendo 16 años. Pero no, claro que no, ahora T era mucho mas maduro y más atractivo. Yo no me había dado cuenta de eso.
Fue entonces cuando me vio, sumida en mis pensamientos acercándome poco a poco a él. Se levantó rápidamente y me dio uno de esos abrazos de oso que siempre daba, me soltó, me besó la frente y acto seguido, me invitó a sentarme.
Nos quedamos en silencio por un momento, hasta que él me dijo: -¿Estás bien?- Había algo en su mirada que acababa de cambiar, algo que no me gustaba, y no se porqué esa misma mañana me había dado cuenta de una cosa, que todas y cada una de las palabras que iban a salir de su boca, no serían lo que yo me esperaba. Sabía que existía la opción de que otra chica hubiera entrado en su vida. T me había dicho que me quería, pero yo había roto en pedacitos todo el amor que él sentía hacia mi. Yo sabía que lo que T iba decir a continuación sería para alejarme de él. Y ese pensamiento hizo que me empezara sentir débil y muy, muy sola.
Pero me equivocaba, T comenzó a hablar y fue en ese mismo momento cuando todo mi ser comenzó a encogerse, para mas tarde entrar en una fase de éxtasis que haría revivir hasta el corazón mas dolido...
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