... L empezó a hablar. Y yo le escuché muy atentamente. Anna les había invitado a tomar una copa al salir de la comisaría. Pero L y T rechazaron su oferta y me buscaron por todo NY. Pasadas unas horas, empezaron a preocuparse seriamente, y cuando ya estaban a punto de acudir a la policía, recibieron la llamada de teléfono desde mi móvil.
Habían ido al bar a por mi, y me habían llevado a casa de L, ya que estaba más cerca del bar.
Estaba muy enfadada, por lo que habían hecho, y triste porque Anna se había metido en mi vida como si nada. Había estropeado mi relación con ambos.
Cuando L terminó de hablar, me quedé callada y no dije nada.
Ambos me pidieron perdón, pero me dio igual. No dije nada, me levanté saqué algo de ropa y me metí en el baño. Quince minutos después, salí del baño con el pelo seco, unos vaqueros cortos, unos playeros y una camiseta blanca, fui directa al armario y saqué una sudadera de L. Me puse la sudadera, cogí las llaves y me acerqué a la puerta para irme, pero antes de salir, me di la vuelta, les miré y les dije:
-Me voy. Sola a dar un paseo. Estoy muy enfadada con vosotros dos. Pero tranquilos, que si os aburrís podéis llamar a Anna, que seguro que os hace más caso y más felices que yo.
Y sin más, me di la vuelta y me fui. Saqué el teléfono y marqué el número que debería de haber marcado hace mucho tiempo.
-¿Anna? Soy M. Tenemos que vernos. Ahora. Estoy en la cafetería donde desayunaba con L cuando estuve en NY. Se que sabes cual es. No quiero excusas. Te espero, hasta luego.
No la dejé hablar. Colgué, y me dirigí a la cafetería. Pedí un café y esperé. Pude ver como Anna entraba y se sentaba en frente mio.
-¿Qué es lo que quieres de mi?- me preguntó.

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