martes, 7 de mayo de 2013
PARTE 122.LO POCO GUSTA Y LO MUCHO CANSA
... Habíamos pasado tres días en mi España, mis padres habían congeniado con L muy rápido, pero ya era hora de volver a Londres, hacer los exámenes y buscar un buen plan para verano.
En el avión de vuelta, L y yo estábamos sentados en el avión, recordando los momentos vividos en mi lugar de origen.
No dijimos nada en todo el viaje, pero una vez en casa L dijo:
-Me han caído muy bien todos, -dijo,-pero quieren mucho a T. Y a J... J... ese es el chico con el que salías antes de ir a París ¿no?
J... pensé, madre mia, había pasado tanto tiempo...
-Tu madre me dijo que J se iba a Londres. A estudiar el último cuatrimestre. ¿No quedarás con él, verdad?
-Claro que no, la última vez que le vi intentó besarme por la fuerza. Fue... y entonces me di cuenta de porqué había estado en mi casa... Había escapado de París. De L...
-¿Cómo era J contigo?-Me preguntó L al darse cuenta de por qué me había quedado callada.
Reflexioné la respuesta durante un minuto. Cuando pensaba en J se entremezclaban muchos sentimientos. Por una parte sentía asco, o mejor dicho rencor. Pero por otra, echaba de menos el amor de niños que sentía hacia mi.
-Podía estar con muchas chicas, algunas de ellas mis "amigas", pero aún así no se que conexión me unía a J. ¿Su problema? Era fácil. Para J: LO POCO GUSTA Y LO MUCHO CANSA. Así fue con nosotros. Discusión tras discusión. J dejó de ser la maravillosa persona que yo conocía desde el colegio. Comenzó a comportarse como un impresentable con todo el mundo. Pero conmigo se comportaba como el mejor de los amigos, el mejor de los novios. Yo sabía, más bien intuía, como se comportaba con el resto de la gente, qué hacía. Y también notaba que mi mejor amiga tenía algo raro con el. Pero prefería hacerme la ciega, y no ver nada. Cuando todo se supo, yo escapé, pedí mi beca, y el mes siguiente llegué a París. Allí me uní de nuevo con T. Y también te conocí. En realidad le debo mucho a J. Le debo mi yo de ahora. Esa vida que siempre quise.
L se quedó pensativo, y luego me dijo.
-Oye M, ¿que va a pasar con T? ¿Qué vas a hacer cuando vuelvas a NY? A quién quieres más, ¿a T o a mi? No hago más que pensar en cómo tu familia hablaba de T y tú. No quiero perderte, claro que no, pero me da miedo que T en algún momento vuelva a ti como algo más...
-L-dije- no te preocupes por nada. Te quiero. Estudiemos, tenemos que aprobar. E irnos lejos. ¿Te parece?
L no parecía muy convencido. Entonces dijo algo que cambió mi forma de ver mi vida pasada
-M, pero como no me voy a preocupar, si T, J y yo te queremos con locura.
Toda mi vida se convirtió en una línea temporal en la que solo había recuerdos lejanos. Me había olvidado de todo lo querida que me había sentido. Ahora L estaba a mi lado. Peor J y T también estaban. Eso no significaba que tuviera que elegir entre unos de los 3. Simplemente tenía que grabarme en mi cabeza lo que ya estaba grabado en el fondo de mi corazón: "A lo largo de mi vida, había tenido la suerte de ser querida, amada, sin condiciones ni reservas, y eso, era el mayor de los regalos que la vida me había dado..."
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