viernes, 2 de marzo de 2012

PARTE 21.DE VERDAD




... Me desperté. Miré a mi alrededor. T ya no estaba.

Recordé la noche anterior. Y solo podía pensar en él. T y sólo T.

Me levanté de la cama con la intención de desayunar. La casa olía a flores. ¿Flores? Yo no había comprado  nada.

Recorrí el pequeño piso, y al llegar al salón encontré en el centro de la mesa un ramo de rosas. Eran Preciosas. Grandes. Brillantes.

A mí esas cosas no me gustaban. No me gustaba que un hombre demostrara su amor mediante flores, o todo ese conjunto de cosas materiales que no tenían sentido alguno si no se demostraban diariamente.

Cogí la tarjeta.

Al abrirla, leí aquella frase de García Márquez, uno de mis escritores preferidos: "Te quiero no por quien eres, sino por quien soy cuando estoy contigo".

T había conseguido que, incluso un corazón tan destrozado y desgastado como el mío explotara en ese mismo momento de una ilusión tan intensa y exagerada, que provocó que mi cabeza comenzara a dar vueltas.

Me di cuenta entonces. nunca más volvería a mirar mal esos regalillos. T me demostraba todo, diariamente, pero era en esos momentos, cuando yo me daba cuenta de la situación.

Por fin había encontrado la felicidad. En ese momento T llamó a la puerta. Por lo que fui corriendo a abrir y me lancé a sus brazos. T me besó tiernamente, y unas mariposas recorrieron mi estómago.

-Te quiero, de verdad- le dije.

Él sonrió con una de esas sonrisas suyas, las que cortaban la respiración.

Lo único que quería era parar el tiempo. Y hacer de ese momento único una muestra de lo que el futuro nos tenía preparados a T y a mí...

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