Tengo que dejar de pensar en él, me dije.
Llegué al portal y subí las escaleras. Al llegar a mi puerta había un papel pegado en ella:
¿Porqué siempre me tenía que pasar esto? No podía entender porqué. Cuando me olvidé de J y empecé con T me había pasado lo mismo.
T debía de habernos visto a mi y a L el otro día en mi portal. Por eso estaba dando señales de vida.
Cogí el papel y me metí en casa, tenía demasiadas cosas en las que pensar.
En ese mismo momento sonó el timbre. Y un escalofrío recorrió mi espalda, en señal de que algo malo estaba a punto de pasar...

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