T se había ido de mi casa, después de una larga conversación. Me había dicho que necesitaba un tiempo. Que necesitaba pensar sobre nosotros.
Me preguntaba, ¿Qué me estaba pasando? ¿Qué NOS estaba pasando?
....
La segunda semana de agosto pasó lenta. Los días eran largos y aburridos. Echaba a T de menos. No sabía nada de él, y después de una semana, el tiempo que nos habíamos dado se estaba haciendo demasiado largo.
No quería salir de casa, pero quería verle. Por lo que me puse un vestido que guardaba para ocasiones especiales. Me miré en el espejo. La persona que había reflejada en él era tan distinta a cómo era yo meses atrás...
Estaba preciosa, con una gran horquilla recogiendo parte de mi pelo. Sonreí, y el espejo me devolvió la sonrisa.
Fui a un bar al que siempre íbamos. Entré decidida a ver a T, y arreglarlo todo.
Pero lo que me encontré en ese momento fue algo muy diferente a lo que yo pensaba. No podía ser verdad, J nunca frecuentaba ese bar.
Pero allí estaba, con su nueva zorrita....

No hay comentarios:
Publicar un comentario