miércoles, 21 de marzo de 2012

PARTE 32.SIEMPRE



...T estaba más tranquilo. Pero prefirió que yo condujera, ya que se tardaban unas pocas horas a Bruselas. Hacía mucho calor, y las ventanillas estaban bajadas, por lo que el pelo de T estaba revuelto.

T se había quedado dormido pasada la primera hora del viaje. Por lo que yo conducía en silencio. Así era mejor, no tendría porqué oír su voz.

Yo estaba muy nerviosa. Nerviosa por llegar, por cómo estaría nuestro amigo, por cómo estaba T... Estaba sumida en mis pensamientos cuando T se despertó. Comenzamos a hablar de cosas poco importantes. T no quería sacar el tema de porqué esa mañana había ido a mi casa a hablar conmigo. Yo esperara que no dijera nada sobre eso.

Cuando comenzamos a hablar de la hora de llegada a Bruselas, dónde íbamos a dormir, y todas las demás cosas, T comenzó a ponerse nervioso.

-Para el coche- dijo.

Yo paré el coche en la cuneta, y te se bajó.  Se llevó las manos a la cabeza, y comenzó a llorar. Unos minutos después paró. Cuando se dio la vuelta y me miró, tenía los ojos llorosos.

-Cuando lleguemos, pase lo que pase, y aunque ahora mismo me odies. No me dejes solo por favor. Por favor.

-Yo siempre estaré contigo. Siempre. Pase lo que pase.-Respondí.

Me acerqué a él, le cogí la mano. Y le llevé junto al coche.

-Llegaremos en dos horas más o menos. Duerme, lo necesitas. Te despertaré al llegar.

-Gracias- me dijo- Se que me he comportado como un perro. Pero no sabes lo que te he echado de menos.

-Duerme- repetí- Ya hablaremos de eso en otro momento.

Y así, sin más, terminé con la conversación. Dos horas más tarde le desperté, pero desearía no haberlo echo. Ni T ni yo nos esperábamos todo lo que iba a ocurrir a continuación...

No hay comentarios:

Publicar un comentario