martes, 17 de abril de 2012

PARTE 40.SIEMPRE



Al día siguiente, volví al hospital a ver a T, que pasaba la mayor parte del tiempo dormido. L se fue a conocer  algunas playas con los amigos de T. Así que me esperaba un largo día de hospital.

Después de comer, entré al cuarto y vi que T leía en su diario. Una antigua agenda de Moleskine, desecha por la edad. Le pregunté que leía, pero el respondió:

-No es nada, son cosas del pasado que me gusta recordar de vez en cuando.

-Perdón por lo de ayer. Me comporté como una niña pequeña, pero necesitaba una explicación de todas esas cartas que me mandaste.

-No tienen explicación. -Dijo T - Simplemente no hay una explicación racional para esas cartas.

-Duerme, -le dije,- tienes cara de cansado.  Volveremos a hablar cuando despiertes.

Cuando T cayó en los brazos de Morfeo, decidí ordenar un poco todo el lío que había en su cuarto. Pero mientras ordenaba, tiré sin querer su libreta, y no pude evitar leer la página abierta que minutos mas tarde T había revisado.

Era una cita de Paulo Coelho, que decía así:

                 

...".Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos... Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella...Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderéis siempre.Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y os impedirán,siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejareis de intentarlo… Os rendiréis y buscaréis a esa otra persona que acabaréis encontrando.
Pero os aseguro que no pasaréis una sola noche, sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más... Todos sabéis de qué estoy hablando, porque mientras estabais leyendo esto, os ha venido su nombre a la cabeza.
Os librareis de él o de ella, dejareis de sufrir,conseguiréis encontrar la paz (le sustituiréis por la calma), pero os aseguro que no pasará un día en que deseéis que estuviera aquí para perturbaros. Porque,a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas,que haciendo el amor con alguien a quien aprecias... "



El marcador que tenía puesto en esa página, era una hoja arrugada, como si hubiera hecho una bola con ella, pero después, al arrepentirse, hubiera intentado dejarla como al principio.

Cuando caí en la cuenta de qué hoja se trataba, se me encogió el corazón.


T había guardado aquel trozo de papel que yo le había escrito meses atrás. Y, no se porqué, caminé decidida hacia su cama, levanté la sábana y me metí con él en aquel camastro de hospital.

Abrazándole muy fuerte. Entonces caí en la cuenta, T había guardado un gran trozo de su corazón para mi.

Para él, yo era ese segundo gran amor, esa persona con la que perdería siempre...

En ese momento, T se despertó, y se dio cuenta de que yo volvía a llorar por segunda vez consecutiva en sus brazos. Se dio cuenta de lo que yo acababa de leer. Pero no dijo nada. Simplemente acarició mi mano. Se dio la vuelta y me miró a los ojos...

No hay comentarios:

Publicar un comentario