domingo, 22 de abril de 2012

PARTE 42.LA DESPEDIDA


A T le habían dado el alta. Por lo que L y yo pasamos la última noche en Tailandia en la casa que T compartía con sus amigos. El problema que se nos planteaba era que la casa tenía dos cuartos con 3 camas casa uno. Por lo que me tocaría dormir con L y algún amigo de T. Pero esa noche nos fuimos todos a cenar, aunque T no estuviera del todo bien. Cuando terminó la cena en una pequeño chiringuito cerca de su casa en la playa, yo me fui a preparar las maletas, y los demás se fueron a conocer la noche Tailandesa.

Dos horas más tarde había recogido la ropa, había hecho las maletas, y me había lavado el pelo con un champú de lavanda que T tenía en su baño.

Por lo que me metí en la cama de una de las habitaciones, y media hora después. Pude oír cómo alguien abría la puerta de la casa. Dejé los ojos entreabiertos. Y de repente T abrió la puerta, cogió una botella de algo, y se quedó sentado en una silla junto a la ventana. De vez en cuando me miraba, y a mi me costaba no abrir los ojos de par en par.

Hasta que lo hice, y se dio cuenta. Por lo que se levantó y yo ya no cerré los ojos, sino que le miré viendo cómo se acercaba. Se tumbó en la cama que había pegada a la mía, y yo me quedé tal y cómo estaba, tumbada de lado mirando hacia él. Nos miramos a los ojos unos segundos, T me dijo:

-Nunca había pensado que alguien que no fuera yo te hiciera tan feliz cómo L lo hace. Me alegro por ti.

-Tu me hiciste feliz a tu manera.- Le respondí

En el momento en que noté que estábamos demasiado cerca, me giré y miré al techo, cuando bajé el brazo, nuestras manos se rozaron, y T comenzó a cogerme de la mano poco a poco.

Pero yo me levanté, cogí una sudadera y salí a la playa. T me siguió.  Pronunció mi nombre, pero le dije:

-No, ahora no, por favor.

-¿Por qué no?

Qué demonios pensé. Me di la vuelta, caminé rápido hacia T y me lancé a sus brazos. Me besó de una manera pasional, como si supiera, al igual que yo, que eso era una despedida.

-Es hora de que duermas, L y mis amigos llegarán pronto. Acuérdate de mi. Estaré siempre ahí para ti . SIEMPRE. Te quiero. Pero he entendido la situación en la que estamos. L es un buen tío. Así que vete a dormir. Mañana nos veremos antes de que te vayas. Te quiero.

-Te quiero, -respondí, y le di un beso suave.

T tiró  de mí y me abrazó fuerte.

Me metí en la cama y 15 minutos después L llegó, se metió en la cama conmigo y me abrazó.

Yo actué como si nada hubiera pasado. Al día siguiente volví a París de la mano de L, cerrando una época de mi vida, pero notando el peso de todas las cartas que T me había escrito en el bolso...

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