domingo, 17 de marzo de 2013

PARTE 95.POR FAVOR



...Escuché un ruido a unos cuatro metros de mi. No me giré. No tuve que hacerlo. Sabía perfectamente quién era. Sabía también que tarde o temprano tendría escucharle. No iba a escapar toda mi vida de él.

Seguí fumando mirando al frente. Esperando que L hiciera algo.

Escuché los pasos acercarse, detrás de mi. Cuando ya estaba muy cerca, se quedó parado de pie. Solamente escuchábamos nuestra respiración.

Escuché el sonido de un mechero. Silencio.

Pasaron unos minutos, y volví a escuchar pasos. L se acercó hasta la fuente que había delante nuestro. Y me dio la espalda. Cuando se giró me miró con unos ojos diferentes. No me reconocía. Yo había cambiado mucho en esos últimos meses, desde que lo dejamos, pero más aún desde que había vuelto de NY. Estaba más delgada, tenía el pelo mas largo, y además esa noche llevaba mi vestido, mi peinado y mi maquillaje espectaculares.

Cuando por fin cogió aire me dijo:

-M. Te llevo buscando mucho tiempo. Escapaste en un taxi cuando me viste. Necesitaba hablar contigo, no me coges las llamadas ni me respondes los mensajes. Se que has estado en NY con T, y con mis amigos.

El simple hecho de escuchar su nombre, (y más dicho por L), me puso nerviosa. "Tranquila M", pensé. L continuó hablando:

-Ya se que estás con él y no quieres acercarte a mi. Pero tienes que dejar que me explique, que te explique todo lo que pasó, porque no es todo verdad. Lo primero tengo que decirte que si quede con Anna en NY, quedé con ella porque necesitaba la ayuda de un amigo. M. Te quise como nunca quise a nadie, y me odio por todo lo que pasó por todo el daño que te hice. Lo siento, lo siento muchísimo. -Me dijo con ojos llorosos.

Ya había escuchado y visto demasiado, L aún no sabía que yo llevaba sola 2 meses. Intenté que no se me notara en la cara. Así que miré el móvil, y vi que Danielle me llamaba. Respondí, le dije que me esperara, que en cinco minutos me reuniría con ella. Miré a L y le dije:

-Cuando estuve en NY estuve con T, pero también con tus amigos. Ellos me explicaron todo. Me dijeron que no habías hecho nada con Anna, y que sólo me querías a mi. Que me respetaste, y que yo te había juzgado demasiado rápido y sin saber.

-¿Qué quieres decir con eso?- Me preguntó L esperanzado.

-Pues con eso quiero decir que te perdono, pero que no quiero saber nada más. Me da igual. A partir de hoy no pensaré más en Anna y en ti, pero no quiero tenerte cerca, me has visto hoy, y espero no tener que volverme a cruzar contigo. No quiero que me busques, no quiero que me llames, no quiero que me escribas. T ya no está conmigo. Estoy sola, pero eso no quiere decir que necesite a nadie ahora. Y menos a ti. No pude aguantar más esta situación. -Comenzaron a caer lágrimas las mejillas de L, y mis ojos se llenaron de lagrimas.

-M, por favor...

-No, lo siento de veras, pero ahora me tengo que ir.

Me acerqué a L muy rápido le di un beso en la mejilla y cuando me estaba yendo, el me cogió del brazo, y sollozando repitió:

-M, por favor...

Yo le miré a los ojos, esos ojos agónicos en los que tantas veces me había visto reflejada. Sentí el impulso de abrazarle, y quedarme con él toda la noche, volver a su casa en su coche rojo, escuchando alguna canción que nos recordara a tiempos mejores. NO, me dije, se fuerte. Es el momento de dejarle ir.

-Adiós L,- le dije, y me fui, sabiendo que antes o después nos volveríamos a encontrar...












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