... Los días iban pasando, yo me centraba en estudiar y enviar mi curriculum de estudio y prácticas a todas las empresas que me interesaban.
Un día estaba camino a un bar cuando sonó el teléfono. Estaba con algunos compañeros de clase, y tras media hora de conversación, colgué. Uno de ellos me preguntó que con quién había hablado.
-Me han ofrecido un puesto en NY cuando termine los estudios, en una empresa que me interesa mucho. Me pagan el vuelo la semana que viene para que vaya tres días.
-¡Felicidades M!-Dijeron todos.
Yo no estaba tan contenta, tendría que volver a NY. Peor no pensaba dejar una oportunidad así solo por una rabieta de enamorados.
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Ese fin de semana salimos todos juntos a un bar que habían abierto hace poco. Bebimos durante toda la noche, y perdí la noción del tiempo. A la cuarta copa, me empecé a sentir realmente los efectos del alcohol, lo que provocó que me pusiera realmente triste por todo lo que estaba pasando. Marqué el número de T desde el móvil de un amigo. Cuando Anna respondió por la otra línea no dije nada y colgué el teléfono, sentí tanto odio que quise ir a NY en ese momento y lanzarle un millón de copas a la cabeza.
Pero no, estaba en Londres, sola, mientras T disfrutaba la compañía de Anna...
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Los días pasaron, y una semana después estaba en Heathrow, esperando para embarcar en un vuelo que la empresa interesada en mi me pagaba. Cuando me senté en el avión comencé a ojear una revista. La gente pasaba, y el avión se iba llenando, cuando estaban cerrando las puertas, vi que estaban casi todos , (por no decir todos) los huecos ocupados, menos el que tenía a mi lado. "Que bien", pensé, será un vuelo tranquilo sin nadie molesto a mi lado.
Pero de repente, las azafatas que estaban cerrando las puertas, dejaron pasar a alguien más. Yo seguí leyendo mi revista, pensando que ese alguien no ocuparía el asiento contiguo al mío.
Pero si, si lo hizo, y cuando le vi pensé que definitivamente el karma era un cabrón.

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