martes, 11 de junio de 2013

PARTE 127.UNA ULTIMA CARTA



...Llegué a casa de L. Mi (hasta ahora) casa. Subí las escaleras, entré en nuestro cuarto, cogí mi pijama. Y antes de salir y cerrar la puerta eché un vistazo a las cosas de L. Sabía que no volvería a ver esa estampa nunca más.

Esa noche me fui al cuarto donde yo solía dormir cuando llegué a esa casa a cuidar de él. Cerré la puerta y me metí en la cama. Una vez debajo de las sabanas lloré. Pero sorprendentemente no lloré mucho. Me estaba acostumbrando a que me rompieran en mil pedazos. Me reí internamente.

...

A la mañana siguiente, me desperté con un dolor que me destruía por dentro. Presentía que algo había cambiado. Y así fue. Cuando entré al cuarto de L pude ver que la mayor parte de sus cosas no estaban, y sus maletas no estaban en su sitio.

Encima de la cama había un sobre. Era un sobre de color blanco, con sus iniciales marcadas en azul marino.

"Para M", decía. La última carta, pensé yo.

Con los ojos mojados en lágrimas, cogí la carta, bajé al salón y me senté en el sofá. La abrí, pero no tuve valor para sacar la hoja que contenía. No necesitaba explicaciones de ningún tipo. No era nada para él.

Deje la carta encima de la repisa de la chimenea. Subí al piso de arriba, me di una ducha, y comencé a repasar mi último examen.

Lo único que podía hacer ahora era luchar por mi misma. Y tendría tiempo al día siguiente de afrontar los problemas que acababan de volver a mi vida...

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