lunes, 7 de mayo de 2012

PARTE 50.VETE DE MI VIDA



-... ¿Qué haces aquí?- Me dijo T secándose las lágrimas.

-¿Puedo entrar?

T abrió la puerta y dejó espacio para que yo pasara.

-Me dijiste que me alejara, me dijiste que me fuera de tu vida. Me di la vuelta y me fui. Sin mirar atrás, con el corazón encogido y borrando cada recuerdo y cada momento que viví junto a ti. Porque me quieres tener en la recámara, y si tanto quieres a L pues vete con él. Coge un vuelo y vete a NY, pero no vengas corriendo a llamar a mi puerta para comprobar cómo me hundo. Porque eres una caprichosa, y siempre lo has sido. Lo quieres todo, y terminarás quedándote sin nada. Ahora vete, y no me abraces, no me beses, no me toques... Y no se te ocurra ponerte a llorar. Porque yo quiero a mi lado a alguien que me de el 100%. No a alguien que juega a dos bandas, que disfruta haciendo daño, y que traiciona a toda persona que ha querido. Yo te quiero, y lo sabes, pero no quiero una mitad de ti. Te quiero entera para mi. 100% mía.

-...

-Y quédate callada si quieres. Pero por favor. Sal fuera de mi casa, coge la puerta y sal de mi vida. No quiero más te quieros falsos. No quiero nada. Así que fuera.

Me quedé mirando para T, no me podía creer todo lo que me estaba diciendo. No tenía palabras para describir a esa persona desconocida que me hablaba al otro lado de la puerta.

Me di la vuelta y me fui corriendo, pero al llegar al portal pude escuchar como T comenzó a gritar mi nombre, arrepentido. Corrí hasta la parada de taxis más cercana. Sabía que T ya no me seguiría. Cogí un taxi para mi casa. Me metí en la cama, y comencé a llorar. Habíamos roto nuestro lazo de unión. No tendría que haber ido a su casa. No podía seguir así, seguir mis impulsos sin esperar una respuesta.

Al día siguiente me desperté cansada. Había dormido muy poco. Llamé a L, que notó mi voz rara.

-Te echo de menos. Hoy más que nunca.- Le dije.

-¿Quieres que vuelva?

-Por favor.- Respondí

Colgué el teléfono. Respire profundamente, y encendí un cigarrillo. Solo quedaba esperar a que L llegara. Comí una manzana, y me metí en la cama dispuesta a dormir 24 horas. Solamente me quedaba por delante una larga espera...

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