...Llamé a mis hermanas para que vinieran a buscarme a Madrid y me dejaran en mi piso. Tendría que ponerme a estudiar los seis exámenes que me quedaban. Así que mandé correos a mis profesores de la universidad para preguntarles cuando y dónde tendría que hacer mis exámenes. Cuatro de ellos me contestaron que no había problema. Los dos restantes me dijeron que tendría que regresar a París si quería aprobar la asignatura.Mierda, pensé, tendría que volver.
París se había convertido en mi casa, me había cuidado durante un año, me había enseñado a vivir, pero también me había enseñado la lección mas dura de mi vida.
Cuando llegué al aeropuerto con mi maleta, vi de lejos a mis hermanas, y a K, mi mejor amiga. Ellas sabían parte de a historia. Y me abrazaron fuerte.
Espere a sentirme tranquila, pero no, no me sentía en casa.
"Mi casa, mi castillo. Allí donde el corazón me lleve, allí donde estés tu. Esa será mi casa", me había dicho T un día. No lo había sentido hasta ahora, nunca había sentido tan roto el corazón. Lo había tenido todo. Había tenido a T, había tenido a L... ¿y ahora qué?, ya no tenía a nadie. Solo un piso vacío de cosas materiales en París, pero repleto de recuerdos.
Mis hermanas, K y yo fuimos hasta mi casa, casi 4 horas de viaje en las que no les dije nada. Solo les conté las historias superficiales que había vivido en París.
Mis hermanas me dejaron en casa, y K se quedó a dormir para no dejarme sola. Era mi mejor amiga, la persona que mejor me entendía y me conocía, a parte de T.
Y de L, o eso creía yo.
-A mi no me vas a mentir. Cuéntamelo todo.
Empecé a llorar, y se lo conté, K me abrazó fuerte y me dijo:
-Sabes que al ser tu mejor amiga, tendría que decirte qué hacer, pero tu has pasado por cosas que aunque no sean comparables, te han ayudado a continuar. Saldrás de esto. Puede que haya sido un error de L, igual no te miente. No le has dejado explicarse. Pero aún así has hecho bien en venir. Tienes gente aquí que cuidará de ti. Yo te ayudaré, tranquila.
-Gracias K.-Dije- De verdad eres como una hermana para mi. Muchas gracias.
-Algún día recordarás todo esto y te reirás. Ya lo verás. Te he estado recogiendo el correo este año entero. Aquí tienes todas tus cartas.
Cogí un montón de cartas y empecé a leer quien me las enviaba. Me dio un vuelco el corazón. Mi sorpresa fue enorme cuando vi que mas de 30 cartas eran de J, también había de T. No me iba a venir nada bien enfrentarme a mi pasado teniendo así de oscuro mi presente...
No hay comentarios:
Publicar un comentario