martes, 22 de mayo de 2012

PARTE 59.COMPASION.




... "No quiero que intentes comprenderme. No quiero que pienses que intento dar pena. Puede que hoy me haya pasado un poco. Puede que hoy te haya intentado poner celosa. Pero todo esto es al fin de al cabo , para recuperarte.

Porque si tu no estas conmigo, yo no soy feliz.

Se que me odias. Ya me lo has dejado claro hoy. Y se que quieres a T. Pero se que también me quieres a mi. Hemos vivido mucho juntos. Y por eso voy a recuperarte. Ya he roto con todos los lazos que me unían a cualquier chica con la que he estado. Lucharé por ti.

LUCHARÉ POR TI."


La primera carta de J hizo que descubriera a una persona nueva. Pero no me fiaba, J sabía decir cosas bonitas para enamorar a las chicas.

"Contigo es distinto", decía en otra carta,  "has calado muy dentro de mi. Se que no quieres verme, pero te dejaré tiempo, cuando vuelvas de París iré a verte, cambiaré por ti. Lo haré. Te lo prometo."

No sabía qué creer. Mi corazón no era capaz de sentir nada. Así que me tumbé sobre la cama, mirando todas las fotos que había pegado en el techo meses antes de irme a París. Eran fotos de J, de T, de mis amigas, de mis hermanas...

Me fijé bien en una foto que J y yo teníamos. Uno de esos días felices. Nuestra sonrisa era brillante, natural.

Cogía las cartas de J, y mientras las guardaba en un cajón me repetí a mi misma una frase de Oscar Wilde:

LA COMPASIÓN NO PUEDE SUSTITUIR AL AMOR.

En ese momento sonó mi teléfono móvil. L me estaba llamando. Rechacé la llamada. Encendí un poco de incienso, el humo me hizo que dejara de pensar. Puse mi mente en blanco y me puse el pijama. Las cosas no podrían empeorar más. Así que me metí en la cama, pero la frase de Oscar Wilde comenzó a resonar en mi cabeza...


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