jueves, 24 de mayo de 2012

PARTE 62.¿LO HAS ENTENDIDO?




...Me metí en la cama y me dormi, pero a medianoche, sentí una ráfaga de verano en mi cara. Abrí los ojos, y mirando al techo pensé que todo había sido un sueño.

Pero cuando miré hacia  el salón que estaba al lado de mi cuarto, pude ver a T fumando un cigarrillo sentado en la pequeña terraza de mi piso.

De repente, T miró hacia mi. Y yo cerré los ojos rápidamente haciéndome la dormida.

Volví a abrir los ojos, y esta vez, cuando T me miró no los cerré, como había hecho aquella vez en la playa, la última noche que pasé en Tailandia. T apagó el cigarrillo y se acercó a la puerta de mi cuarto.

-Tienes que descansar,-me dijo.

-Estoy cansada, pero no puedo dormir... No puedo parar de pensar en todo, ¿sabes?, yo creía que mi vida era perfecta, -me reí.- Te tenía a ti, y te dejé marchar, y después llegó L.-Sonreí, porque ya no sentía nada.- Y de repente, todo terminó, así sin más, fue algo natural, pero que me ha desgarrado por dentro.- Hice una pausa.- Ya no siento dolor, sólo siento un vacío tan grande dentro de mi que...

T me miró a los ojos y leyó en ellos que realmente estaba rota. Por lo que se acercó a mí, se sentó a mi lado en la cama, y mientras ponía mi cabeza sobre su pecho y me besaba el pelo me susurró:

-Ya te he dicho que estoy aquí, he vendo a ayudarte, a recomponerte. No dejaré que nada malo te pase. Iremos a París, aprobaremos nuestros exámenes y nos largaremos todo el verano a una playa desierta. Donde sólo seremos tu y yo…

-T... no puedo... no puedo querer a nadie ahora. Y sobretodo no puedo amarte como te mereces. No en este momento.- Le dije yo mientras él me acariciaba el pelo..

T me apartó, me cogió por los hombros, y mirándome a los ojos me dijo:

-No te he pedido eso. No te he pedido que me quieras. Solo te pido que estés conmigo, a mi lado. De momento solamente te pido eso. Nada más. Déjame ayudarte. No seas tan orgullosa. Sé, y me he dado cuenta por lo que me dicen tus ojos, que no estas bien. Estos últimos años J, L y yo te hemos machacado. Tú no nos has tratado tan bien a veces. Pero eso no justifica nada. Nos has aguantado muchas cosas que hemos hecho, yo sobretodo. Con mis celos innecesarios y mis huidas. Y siempre has estado ahí cuando te necesitaba. Ahora es mi turno. Déjame ayudarte. ¿Lo has entendido?

Mi pequeño y desgarrado corazón se reconfortó en sus palabras, y mi alma se recompuso un poco.

-... No tengo palabras para expresar lo que siento por ti ahora.- Dije.

-No tienes que decir nada, solamente tienes que descansar. Mañana hablamos. Tenemos mucho tiempo para hablar. Y por cierto, he llamado a Pierre hace poco, ha avisado a Isabelle, tu amiga de la facultad. Están en tu ático metiendo tus cosas en cajas para enviarlas a mi casa, te vienes a vivir conmigo, necesitas a un hombre fuerte, varonil y responsable que te cuide y te proteja.- Dijo T poniendo cara de serio.

Me fije en la sonrisa que comenzaba a escaparse por la comisura izquierda de su labio.

-¿Fuerte, varonil y responsable? ¿Que tienes un nuevo compañero de piso? No estarás hablando de ti ¿no?- Sonreí poniendo cara de buena.

T se tomó la broma bien, me lanzó un almohadón y poniéndome la manta me preguntó:

-¿Eso es un si?

-Pues claro, con quien iba a estar mejor que contigo...

Me besó en la frente y los dos sentimos como el lazo que se había roto aquel día en París volvía a atarse, uniéndonos de nuevo como las dos almas gemelas que éramos. Mi esperanza había renacido y mi futuro dejaba de ser tan negro. Y sí me quedé tirada en la cama, viendo como mi milagro personal se iba a dormir al sofá...




No hay comentarios:

Publicar un comentario