... Notaba el dulce aliento de T en mi cara. Y en ese momento, deje mi mente en blanco, y acerqué mis labios a los suyos.
Pero T apartó su cara y me dijo.
-No quiero que te arrepientas de esto. Quiero que cuando vuelvas a mi, vuelvas porque no puedes vivir sin mi. No por una noche de borrachera, de la que no recuerdas nada, y solo tienes unos cardenales que recorren tu cuello desde el mentón hasta la clavícula.
Pensé en todo lo que T me estaba diciendo.
-¿No se puede vivir el día a día?- Le dije. -Todavía no he visto a L, no se qué voy a sentir dentro de mi cuando le vea. No quiero pensar en el mañana, cuando ni siquiera tengo claro mi presente. En estos últimos 3 años me he roto en mil pedazos, y me he recompuesto mil veces. ¿Sabes lo que quiero decir? Ahora mismo te deseo, quiero estar contigo, en este instante.
-Claro que si, pero esque me cabrea que siempre sea así, que sea siempre L. Tu me deseas. Pero yo te quiero. Te adoro, hasta el punto de meterte en mi casa para que no estés sola. Cuidarte como si fueras el ser más indefenso de la Tierra. Luchar por ti hasta que no pueda más. Eso es lo que hago. He tenido que hablar con L para que se vaya lejos. Pero no porque yo esté celoso, sino porque no quiero que tengas que volver a recomponerte de esa manera.
-Vale, -contesté yo, -solo necesito una cosa.
-¿El qué?
Cogí aire y dije:
-A ti.
Me lancé corriendo a los brazos de T, y le besé dulcemente, para tanter el terreno.
T me besó, al principio de una forma dubitativa pero al darse cuenta de que mi sentimiento era real, me rodeó con sus brazos, y me besó como nunca antes...
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