Oí como alguien abría la puerta, y salí a saludar a T.
Me miró, y puso cara de extrañeza.
-¿Qué haces en pijama?- Me preguntó.
-Mañana tengo que Estudiar. Y no tengo planes para hoy.
-Pues ya puedes ir vistiéndote. He reservado para cenar. Así que en 15 minutos necesito que estés preparada.
-Estoy agotada, de verdad. Me quedo en casa esta noche.
-No vas a ver a L, te voy a llevar a un bar en el que trabaja Pierre. No es del ambiente en el que se mueve L. No le vas a ver.
Me senté en la cama y me quedé mirando al suelo. Hablar de L me rompía el corazón.
T se acercó a mi, se sentó a mi lado, y me abrazó.
-Todo va a salir bien, M. Ya lo verás. Un mes y nos vamos de París. No voy a dejar que estés metida en esta casa todo el tiempo. Tienes una vida, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Se feliz y sonríe. Ahora levántate y vístete, nos vamos ya. La primera copa corre de mi cuenta.
Sonreí y me vestí, dos horas mas tarde, estábamos tomando una copa después de haber terminado la cena, sentados en la barra del bar donde Pierre trabajaba.
Hacía tiempo que no reía de aquella manera.
Bebimos y bebimos durante horas, y cuando quise darme cuenta, el alcohol era dueño de mi...

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