... Le lance a T la almohada, y cuando yo cogía otro almohadón para lanzarle, T me cogió en brazos y me tiró en la cama. Se puso encima mío de manera que yo no podía mover brazos ni piernas.
-¿Y ahora qué?- Me preguntó.
Pude sentir su aliento en mi cara, y entonces, decidí que ya no podía reprimirme más...
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