| .Perder el control. |
...Separé encima de una mesa los montones. No sabía por donde empezar. Pensé en J. Hacía casi un año que no le veía a J, desde aquella vez que estaba con su novia. El día que T me dejó.
Todo estaba encadenado. Todo estaba unido. Pero nada tenía sentido. Había perdido el control.
Mi relación con J, T y mi relación con L formaban una gran red, en la que mil recuerdos olvidados se unían para formar toda una vida.
Abrí las cartas de T. Todas ellas me las había mandado desde Tailandia, desde París... Eran cartas de amor, de disculpa, algunas simplemente me contaba cómo había sido su día...
"Tengo que llamarle", pensé. Me había ido de París sin decirle nada. Pero era lo mejor. No volver a su vida.
¿Porqué tenía que terminar tan mal con todos ellos? ¿Era mi culpa acaso? No podía parar de hacerme preguntas que no sabía responder . Nada tenía sentido para mi ahora.
Lo único que sabía era que las cartas de J no me iban a venir nada bien. Pero reuní valor y coraje, y abrí el primer sobre.
Nunca me hubiera imaginado que J pudiera llegar a decirme cosas como las que me decía en la carta.
Me di cuenta entonces de la primera cosa que era segura. Una frase que un hombre sabio me dijo una vez:
"LA VIDA NO SE MIDE POR LAS VECES QUE RESPIRAS, SINO POR LOS MOMENTOS QUE TE DEJAN SIN ALIENTO."
No hay comentarios:
Publicar un comentario