jueves, 17 de mayo de 2012

PARTE 53.DOBLE INFINITO


... L y yo estábamos en mi cama, me estaba contando cómo había sido su viaje. Me contó que había estado con todos sus amigos y amigas del colegio. Había estado con su hermana pequeña y con sus padres.

Sonó su telefono, y cuando miró la pantalla se puso nervioso, colgó y dijo:

-No es nadie.

No le di importancia hasta que minutos después, se fue de mi casa con la excusa de hacer un recado. Seis horas más tarde apareció por la puerta.

-¿Ha pasado algo? -Pregunté.

-Nada que deba preocuparte, respondió.

L me había traído un regalo: un abalorio de plata para añadir a la pulsera que tiempo atrás me había regalado. Un doble infinito: infinito por infinito. El símbolo que significaba el todo. Lo eterno.

-M, te quiero, y en este viaje me he dado cuenta de que no puedo perderte, los errores del pasado han terminado definitivamente, mi promesa es como un doble infinito, sin principio ni fin.

Me recordó un poco a aquella vez que T me había dicho: "Seremos eternos". Y me entró miedo. Un miedo enorme de perderle.

Pero ese miedo se fue en cuanto L me tomó entre sus brazos y me estrechó fuerte.

Su teléfono volvió a sonar. Una y otra vez, le pregunté repetidas veces quién era la persona que le estaba llamando. Pero L siempre respondía lo mismo: Nadie.

Se fue a la cocina a preparar algo de cena,  y cuando el teléfono volvió a sonar por décima vez, me levanté y lo apagué, sin mirar quien llamaba. L se puso como loco, pensando que había visto quien era la persona que intentaba contactar con él.

En ese momento sonó el teléfono de casa. Jamás hubiera imaginado que fuera ella la persona que estaba al otro lado de la línea.

-¿Está L?- Preguntó la voz.

-Si, ¿quién pregunta por él? -Respondí.

-Soy Anna, su novia.

El auricular del teléfono se me cayó al suelo, y me quedé pálida, L me miró, y se dio cuenta de todo lo que había pasado.

-No, no puede ser.- Dije mirando a L con a ojos llorosos.

Y L comenzó a acercarse a mi...


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