domingo, 27 de mayo de 2012

PARTE 65.CARDENALES.



... Tenia un dolor de cabeza horrible, no recordaba la noche anterior y no sabía dónde estaba T. ¿Que había pasado? Me pregunté.

Entonces levanté la cabeza y vi que T estaba en la cama, a mi lado dormido.

"Oh, oh" Pensé.

Me quedé mirando hacia T, que estaba despertándose, cuando se dio cuenta de que algo me pasaba. Entonces me preguntó:

-Buenos días. ¿Qué pasa M?

-¿Qué pasó anoche?- Pregunté.

T me miro y me dijo:

-Estas y estoy vestido. Estamos vestidos. Te traje a casa porque no podías caminar muy bien, bueno, no podíamos caminar muy bien, te metí en la cama. Y nos quedamos dormidos.

Vi en sus ojos que le había molestado un poco mi reacción.

-Pero tranquila, ya se que solo me quieres como un amigo ahora. 

-Lo siento.-Dije.

Me levanté a por un cigarrillo, y volví a la cama a tumbarme, mientras un T medio enfadado me miraba fumando desde la ventana. Pero de repente le cambió la cara.

Se fijó en mi y sonrió.

-¿Qué pasa?- Pregunté.

-Nada, solo que tienes alguna que otra marca recorriendo tu cuello, que dice que estoy aquí y no pienso moverme de tu lado. Y sonriendo, le dio una calada al cigarrillo y rió mientras miraba por la ventana un precioso día de sol.

Yo fui corriendo al baño a mirarme en el espejo. Tenía la parte derecha del cuello repleta de pequeños cardenales que llevaban la firma de T.

Corrí hacia su cuarto y el seguía riendo. Así que cogí una almohada y se la lancé. Y así empezó todo...

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