-... ¿Qué te pasa?- Me preguntó L.
-...
Me quedé mirando fijamente hacia él, no sabía cómo reaccionar, solamente me quedé callada mirándole a los ojos.
L volvió a preguntarme quién estaba al otro lado de la línea, y cuando se llevó el auricular del teléfono a la cabeza para ver quién era, habían colgado.
Me cogió de los brazos y comenzó a zarandearme, comenzó a gritar y mirandome a los ojos me preguntó de nuevo:
-M. dime quién demonios era.
Yo me quedé allí, de pie. Nada salía de mi boca. Me había bloqueado. Y comencé a sentir, como aquel abalorio del doble infinito hacía pesar la pulsera que L me había regalado. Me senté en la butaca azul que había en mi salón.
Levanté la vista y le dije con frialdad:
-Era Anna, tu novia.
La cara de L se rompió al darse cuenta de todo. Se agachó , me cogió de las manos y me dijo:
-M... deja que te explique...
-Sal de mi casa, le respondi. Ahora.
Encendí un cigarrillo y miré por la ventana París. Cuando miré hacia mi puerta, L se había ido, llevándose mi corazón...

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